JÓRBUJ!
Se acerca el invierno. La lluvia cada vez se parece más a la nieve y Hameln se enciende a las 4 de la tarde para llevarle la contraria al tiempo, ¿o es justo al revés?. Y es que con el invierno llega una antigua tradición al pueblo: El Weihnachtsmarkt. ¿Locualo? El mercado de navidad. Ahhhhhh.
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| Un Weihnachtsmarkt berlinés en el s. XIX con Herr Skröge presidiendo. |
Los primeros aparecieron en el siglo XIV en Austria y Alemania, pero en la actualidad podéis encontrar spin-offs en casi cualquier parte de Europa. De hecho, en A Coruña tenemos un minimercado navideño que se celebra en la plaza de María Pita desde hace poco tiempo. En un típico Wiehnachtsmarkt ¡salud!¡gracias! hay una escena de la Natividad (lo que en España se conoce como Belén, pero más a lo grande) y los puestos ofreciendo regalos, adornos y cosicas calientes se esparcen por el centro de la ciudad/pueblo como un campamento de gnomos. O una migración anual: ciudades como Berlín llegan a tener más de 70 mercados simultáneos durante el mes de diciembre que suponen una fuente de turismo e ingresos sustancial para los lugares en los que se celebran.
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| El tinglado, versión Hameln. Nota: La plaza de St. Nicolai ya es bonita sin todos los extras. |
Uno de los productos más populares de las casetas es el Glühwein, un vino caliente y especiado. Antes de que os dé un pallá y me digáis que el vino caliente es un brebaje de satán, recordad que durante las fechas en las que se monta un Weihnachtsmarkt los grados quedan a deber en esta parte del mundo. Una vez que tengamos el gaznate y las mejillas calientes (esto es fundamental, ya que en mi breve experiencia las mejillas son unas de las pocas partes del cuerpo que se quedan al aire por mucho que te tapes. En los ojos siempre te puedes poner las gafas de buceo y quedar como un señor) nos pasamos por el puesto de almendras tostadas, nos agenciamos unas galletas de jengibre, abrimos paso a los fundamentales Bratwürst y lo bajamos todo con un poco de Eierpunsch, otra bebida navideña a base de claras de huevo, azúcar, vino blanco y vainilla.
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| St. Nicolai por su otro perfil |
Como a Inés le brillan los ojos cada vez que piensa en ir me parece que voy a tener la ocasión de darme unos cuantos paseos por el centro a partir del día 27. Si Hameln quiere ser de cuento, dejémosle ser de cuento.
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| Y habrá pista de Curling... De Curling... De Curling... JÓRBUJ! |
¡Weihnachtsmarkt, imos aló!




Si no recuerdo mal, es que hace mucho que no lo tomo, aquí también se toma vino caliente con azúcar y pan. Son las famosísimas sopas de caballo cansado.
ResponderEliminarEl otro mejunje, el de la clara de huevo, si que me resulta absolutamente novedoso. Espero que estuviese bueno.
Esas sopas las tomaba mi abuelo, hacía mucho tiempo que no escuchaba el nombre. El Eierpunsch estaba muy bueno, era un ponche caliente de huevo que sienta genial con el calor que hace por la playa de Hameln.
EliminarEl próximo objetivo son las tazas de chocolate blanco caliente :D